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lunes, 15 de noviembre de 2010

SOS: Consigue un poco de alegría al instante

Si estás decaído/a recupera tu buen humor al momento realizando alguna de estas gratificantes actividades:

1. Concédete un capricho.

No es necesario que sea una gran cosa: darse un masaje, comprarse una prenda de ropa, degustar un delicioso pastel...

2. Haz el amor.

Está demostrado: El sexo hace que aumente rápidamente nuestro nivel de endorfinas, las llamadas "hormonas de la felicidad".

3. Escucha música animada.

Los ritmos rápidos y las melodías agradables hacen milagros cuando estamos decaídos.

4. Llama a un amigo/a.

Ten una buena agenda de personas positivas y optimistas. Hablar con ellas durante unos minutos puede alegrarte el día.

domingo, 14 de noviembre de 2010

El hombre más feliz del mundo



Se llama Matthieu Ricard, es monje budista y trabaja como traductor y asesor personal del Dalai Lama. Tras someterse durente varios años a un estudio realizado por la Universidad de Wisconsin (EE. UU.), especialistas en neurociencia han llegado a la conclusión de que es "el hombre más feliz de la Tierra". A Ricard se le practicaron varias resonancias magnéticas mientras su cerebro se conectaba a 256 sensores para detectar su nivel de estrés, enfado, placer... El monje obtuvo una calificación muy por encima de la que consiguieron los cientos de voluntarios que también participaron en el estudio. Autor del libro "En defensa de la felicidad", Ricard asegura que "la auténtica felicidad es aquella que te ofrece las herramientas para hacer frente a los altibajos de la vida: fortaleza interior, libertad, compasión y coraje".

viernes, 12 de noviembre de 2010

La sonrisa de un amigo



Los actores Robin Williams y Christopher Reeve (en la foto superior, junto a la familia de éste) eran tan amigos que hicieron el pacto de ayudarse uno a otro durante toda la vida. Cuando el intérprete de "Superman" sufrió el accidente que le dejó postrado en una silla de ruedas, Williams, además de ofrecerse a costear de su bolsillo el tratamiento, fue a visitarlo al hospital vestido de médico ¡y le anunció que iba a praticarle un examen rectal! "Fue la primera vez tras mi accidente -confesó Reeves en sus memorias- en la que tuve la impresión de que todo iría bien". A pesar de lo terrible de la situación, el afecto y el optimismo de un amigo logró aligerar el peso de su pena. Y es que el apoyo de la familia y de los buenos amigos (aquellos que "siempre están allí") nos hacen sentir seguros y confiados.